01/08/2020

El fin del emprendedor: ahora necesitamos innovadores de verdad
Un emprendedor copia o utiliza respuestas aprendidas para crear modelos de negocio rentables. El innovador no copia, sino que genera nuevas respuestas

Lo siento, la innovación como la hemos entendido hasta ahora, no existe. En mi opinión, innovación no es más que el resultado del proceso creativo de uno, o un conjunto de innovadores, ante una necesidad que no podían solucionar las respuestas preaprendidas. Por eso, si quieres saber si algo es “innovación”, pregunta qué necesidad no resuelta soluciona.

Todos tenemos la capacidad innata de innovar. Solo tenemos que desaprender las respuestas preaprendidas que con la mejor intención nos dieron nuestros padres, maestros y guías espirituales sobre cómo funciona el mundo. Solo de esta manera podremos tocar, aunque sea de forma somera, el espíritu responsable, creativo e innovador con el que nacimos y, si además lo activamos, encontraremos respuestas inesperadas a cualquier necesidad no resuelta.

Pero, en el mundo económico del emprendimiento, ¿cuál es la diferencia entre un emprendedor y un innovador?

Primero, un emprendedor copia o utiliza respuestas aprendidas para crear modelos de negocio rentablesEl innovador no copia, sino que genera nuevas respuestas. Implica que su proceso de creación es diferente, ya que no tiene referencia de otros.

En segundo lugar, a la hora de buscar financiación, el inversor huye de riesgos, por lo que es más fácil para el emprendedor obtenerla. Además, el innovador tiene que vender más retorno económico para que su propuesta sea atractiva para inversores acostumbrados a modelos más seguros.

Tercero, si el innovador va a reinventar algo, tiene que ser con impacto social y medioambiental positivo. No tendría futuro su iniciativa si no conlleva un beneficio social, porque el mundo no va a cambiar las respuestas para seguir con los problemas sociales y medioambientales actuales.

Y hay una cuarta diferencia que es la que impide que los innovadores se desarrollen: el ecosistema emprendedor protege y apoya a sus miembros, en tanto que el innovador es atacado por el ecosistema de innovación resultante de su proceso creativo.

¿Cómo es atacado el innovador por “su” ecosistema de innovación y cómo podemos resolverlo?

1.

Cuando la administración tiene que hacer cambios normativos para adaptar la innovación, antes ataca al innovador; bien porque no comprende la naturaleza y valor de la nueva propuesta, bien para tratar de evitar potenciales conflictos con el ‘statu quo’ de productos, servicios o procesos que la innovación desplaza. Las administraciones deben volverse innovadoras desde las personas que las componen, para así, lejos de ser un obstáculo, facilitar el tránsito y potenciarlo.

Los fondos de capital riesgo quieren la innovación, pero no al innovador que vive más cerca de la creatividad del caos y genera más riesgo

2.

Los fondos de capital riesgo e inversores quieren la innovación, pero no al innovador que vive más cerca de la creatividad del caos y piensan que genera más riesgo en el retorno. Un ejemplo llamativo es la salida de Steve Jobs de Apple empujado por sus inversores, pero también hay otros casos más cercanos y graves en España. Hay que crear una nueva cultura de inversión y unos fondos especializados en este tipo de iniciativas al igual que se hizo con la inversión en proyectos de impacto.

3.

Los que copian tratan de matar al original para quedarse con el mercado. Aquí simplemente debemos conseguir el reconocimiento social para el innovador como parte de nuestra cultura.

Hasta ahora se ha hablado de “innovación” y emprendedores, dejando de lado la figura del innovador, auténtico motor de la innovación. Si creamos innovadores y ecosistemas preparados para que puedan desarrollarse, estaremos en la transición a la que podríamos llamar la ‘Era del Innovador’, en la que habrá nuevas respuestas a modelos organizativos, económicos, sociales y medioambientales más justos que harán este mundo bastante mejor.

Jose Almansa.