19/06/2020

I have a plan.
El resultado de crear nueva industria contra subvencionar la pérdida de la antigua siempre será positivo a medio plazo

Nissan es el final de un proceso y el principio de otro. Es el cierre anunciado de una fábrica que supone el agotamiento de industrias del pasado. Es el principio de un deambular con soluciones que no funcionarán. Va a haber muchos Nissan. Y cuando tienes una economía que es como una tarta que no crece, todos quieren una parte. Es la pelea por el trozo de la tarta, la competición por la mejor porción. Son las disputas, las dicotomías, los enconamientos. Norte vs. sur, izquierda vs. derecha, “ricos” vs. “pobres”… poniendo las noticias en cualquier momento se nos ofrece la batalla entre muchos por un trozo de tarta.

Sin embargo hay una solución: hacer planes de ‘nueva industrialización’. Generar una tarta que crezca. De esta forma no nos pelearemos por un trozo, sino que colaboramos para que la tarta crezca.

¿Sabemos de coches? ¿Parece claro que el futuro del transporte va por el coche autónomo, lo cual implica nuevas conexiones de datos, software, nuevas reglas…? Sí y sí. ¿Por qué no apostamos por liderar el transporte autónomo? Tenemos ingenieros, informáticos, desarrolladores de software… y de calidad. ¿La financiación? Claro, el dinero. El dinero aparecerá en abundancia si hay un plan que lo haga rentable. Miremos si no el futuro del espacio que se diseña en Estados Unidos, que pasa por la colaboración público privada entre empresas como Space X o Virgin Orbit, y cómo gran parte de la financiación privada llega gracias a que han construido un plan.

Un plan se ejecuta primero a través de un prototipado en pequeña escala. Tenemos pueblos, provincias, comunidades donde construir patronajes o modelos de las industrias del futuro. Podríamos apostar por muchas. ¿Tenemos sol? ¿Sabríamos hacer placas solares? ¿Podríamos organizar comunidades productivas de energía? ¿Tenemos genetistas? ¿Hay médicos, nutricionistas, fisios? ¿Podríamos crear una industria sobre la prevención médica?

“Para enunciar los retos principalmente necesitamos personas visionarias. Personas cuya primera visión sea la de una tarta que crece, que puede beneficiar a todos”

Para prototipar necesitamos tener soluciones creativas que pongan en marcha esas industrias. Para llegar a ellas, hay que enunciar bien los retos. Deben ser concretos, medibles y evaluables para saber si los alcanzamos. Y para enunciar los retos necesitamos personas visionarias. Personas cuya primera visión sea la de una tarta que crece, que puede beneficiar a todos, que puede dar un salto de saltamontes para que cada pueblo, ciudad, provincia o región lidere nueva industria.

Análisis genético

Imaginemos unos dirigentes con planes para nueva industrialización. Imaginemos que con valentía deciden promover que el transporte sea autónomo y sostenible energéticamente en 2030 y para ello se compromete a unas inversiones en infraestructuras y el acondicionamiento necesario. Imaginemos que para lograr ese reto en 2030, se establece en el plan que se empezará a moldear cinco años antes en una región pequeña, digamos un pueblo o comarca. Y pongamos que se establece que todas las empresas que vayan a colaborar en el proyecto deberán establecerse en esa región durante diez años.

Pensemos en otra región que promueve hacer un análisis genético a todos sus habitantes menores de 18 años. Para ello promueve que genetistas y laboratorios se instalen en ella para abaratar el coste que están dispuestos a pagar. Y otra región que se compromete a que en 2030 el 100% de la energía que consume la van a producir sus ciudadanos.

Todas ellas crearán nuevas industrias emergentes. Empresas y expertos en hardware, software o protocolos se establecerán en la región que apuesta por el vehículo autónomo. Genetistas, investigadores, laboratorios llegarán a la que apuesta por la medicina preventiva. Técnicos, mano de obra para fabricar las herramientas de generación energética, investigadores, instaladores… para la última región. Todas generando el valioso activo del conocimiento, adaptando la cualificación y capacitación de sus habitantes hacia esa industria y atrayendo nuevos y valiosos miembros a la comunidad.

“Tendrá que haber nuevos talleres, servicios de entretenimiento en los trayectos; nutricionistas y fisios para prevenir las enfermedades que el análisis genético determine”

A esta industria primaria se sumarán otras secundarias, los proveedores. Necesitarán contratar más desarrolladores, instaladores, investigadores y nuevos expertos o personal cualificado para la nueva industria. Tendrá que haber nuevos talleres, servicios de entretenimiento en los trayectos; nutricionistas y fisios para prevenir las enfermedades que el análisis genético determine; o especialistas en mantenimiento y optimización de placas solares. Pero además necesitarán abogados, contables o asesores. Y dónde comer, donde dormir, servicios…

Luego vendrá el momento de exportar conocimiento, producto y servicio. Eso también está en el plan. Porque nos haría competitivos. Porque crea empleo. Empleo de personas que pagan impuestos directos e indirectos para generar planes de nueva industria que creen más riqueza, bienestar y dignidad. Es la tarta que crece.

El resultado de crear nueva industria contra subvencionar la pérdida de la antigua siempre será positivo a medio plazo. Pero todo debe estar en un plan que abarque cada comunidad, pueblo, ciudad, región, país. Por eso en el nuevo tiempo no deberíamos escuchar “I have a dream”, que de esos tenemos de muchos tipos, sino alguien que diga “I have a plan”.

Jose Almansa.