18/03/2021

Una lluvia de monedas (digitales)

En 2008, Bill Gates defendió que debía haber un cambio en la mentalidad económica. Lo llamó ‘capitalismo creativo’. Habló de nuevas formas de incluir a más personas en un sistema que ha hecho tanto bien al mundo. De transformar el capitalismo para hacerlo más justo, “reinventarlo para salvarlo”.

Venimos caminando sobre un modelo que, no obstante sus muchos fallos, ha funcionado, pero hay que reinventarlo. En los próximos seis años tenemos la oportunidad generacional de crear el modelo económico que mejor se adapte a la nueva Era. Entramos ahora en una época de divergencia donde posibles caminos e ideas se confrontarán. Seguirá un tiempo de exploración y convergiremos en algo nuevo. ¿Cómo será? Creo que nadie lo sabe. Pero sí podemos entender el rumbo de algunos elementos que nos indican hacia dónde vamos. Uno de ellos son las monedas digitales de las que tanto se habla estos días. Pero, ¿cómo nos afectarán a las personas corrientes y a las empresas? Surgirán y coexistirán diferentes tipos de monedas:

Criptomonedas minadas

Bitcoin o Etherum por ejemplo. ¿Qué son? Es “el oro digital” ya que se basan en un concepto de escasez, es decir, hay un número limitado. ¿Para qué lo utilizaremos? Para ahorrar o tener depósitos por medio de un contrato social con una arquitectura tecnológica que permita organizarnos, además de para realizar transacciones sin intermediarios. ¿Por qué será relevante? Porque como dice Jesús Pérez, Fundador de Crypto Plaza, “es una nueva forma de coordinación social más inteligente, que abre el concepto de Nación Digital, una actividad económica basada en nuevas reglas que permitirá llegar a sociedades digitales con su propia gobernanza”. ¿Y en lo práctico a corto plazo? Simplificando mucho, nos servirán principalmente para guardar nuestros ahorros y hacer transacciones. ¿Qué dudas plantean? Sirven sobre todo para los que tienen depósitos para invertir en ellas, tendrán que evolucionar para resolver problemas de todas las personas.

Monedas soberanas estatales

Yuan Digital, Dólar Digital, Euro Digital, por ejemplo. Monedas digitalizadas respaldadas por los bancos centrales, lo contrario de las criptomonedas que suelen estar descentralizadas. Se trata del comienzo de la digitalización de las estructuras de las naciones tradicionales. Será relevante  porque son monedas de curso legal de obligatoria aceptación en los comercios del país emisor. También porque nada impedirá que el banco central chino ofrezca a cualquier empresa préstamos en yuanes digitales a tipos de interés negativo (pagan por recibirlo) con la finalidad de competir con el dólar por ser la nueva unidad de cuenta global. Lo utilizaremos para el uso transaccional pero ampliado a la microeconomía, es decir, ajustado a muchos decimales y a corto plazo ayudará a agilizar la economía a que sea más dinámica, además de competir como medio de pago con las tecnológicas. Pero ojo, el gobierno podrá monitorizar toda nuestra actividad económica (habrá unas muy controladas por sus bancos centrales y otras menos que serán el refugio de actividades menos claras).

Monedas de grandes empresas tecnológicas

Diem, antes llamada Libra por ejemplo. Se trata de una criptodivisa muy estable por el respaldo de Facebook y otras 27 tecnológicas que tras abandonar la idea de convertirse en “Reserva Libra” pasó a ser una Stablecoin (moneda estable vinculada al US dólar) centrada en pagos digitales, que utilizaremos como medio de pago más que como valor refugio. También optimizará los préstamos al consumo, ya que por los datos que tienen las tecnológicas sabrán mejor que nosotros mismos hasta dónde podemos llegar a endeudarnos y serán más eficientes que cualquier banco para catalogar nuestro riesgo crediticio. Será relevante porque llevará la economía de la calle al mundo digital, es decir, bancarizarán a muchas personas que no estaban habituadas al uso de servicios bancarios y porque articula una economía dentro de las empresas tecnológicas, es decir, empresas como Facebook pueden pasar a convertirse en naciones digitales. Las utilizaremos para préstamos al consumo y como medio de pago. También los datos quedarán en las grandes tecnológicas que aumentarán su información sobre todos nosotros.

Otras monedas

La moneda digital social, por ejemplo (Goodwill la llamo yo). Innovación no es más que el resultado del proceso creativo de un innovador ante una necesidad no resuelta. Si queremos que la economía ayude a solucionar la necesidad de dar viabilidad al planeta, ¿nacerá una moneda que remunere a las personas por su contribución a este fin? Bastaría con que la ONU diera un valor teórico al planeta y lo sumase a la deuda mundial que ya alcanzó 233 billones de euros en 2020. Las personas la utilizaremos para obtener una Renta Mínima o para complementar los recursos económicos particulares a cambio de una aportación al planeta. Creo que será relevante porque aglutinará el concepto de Nación Global, con unas normas de coordinación desde las personas para activar la conciencia colectiva, y porque supondrá la oportunidad de alcanzar los ODS, o los nuevos objetivos que nos marquemos, desde las personas. Desde el punto de vista práctico, supondrá la oportunidad para todos de obtener un dinero para comprar bienes de consumo básicos, además de hacernos conscientes de la aportación de cada individuo a la viabilidad del planeta.

Toca reinventarse. Creo que para nuestras vidas será clave qué roll tomarán estas monedas como medio transaccional, de cambio, unidad de cuenta y depósito valor. Su coordinación y gobernanza será la base de un nuevo sistema económico y de naciones digitales, tradicionales y global. Hay muchos riesgos delante, porque en etapas caórdicas de divergencia podemos llegar a involucionar como ocurrió en el paso de las civilizaciones clásicas a la Edad Media. Pero también supone nuestra oportunidad generacional para crear un modelo económico y político centrado en las personas, que parta de Necesidades No Resueltas y que aporte soluciones nuevas, inesperadas, que nos ayude a afrontar los retos a los que nuestra especie se enfrenta en la nueva Era en la que ya hemos entrado.

Jose Almansa.